viernes, 2 de mayo de 2008

Crisis de alimentos y respuestas que se quedan cortas

Años atrás el Nóbel de economía Amartya Sen demostró que las hambrunas no ocurren por una falta de alimentos, sino más bien por las desigualdades que subyacen los mecanismos para distribuir los mismos. Al ver los recientes disturbios por la falta de alimentos en países como Haití y Egipto, cabe entonces preguntar, ¿será que Sen se equivocó y ahora sí nos encontramos con que no hay suficiente comida para alimentar a tanta gente?

La verdad es que Sen no se equivocó. El planeta sigue produciendo más que suficiente comida para alimentar a todo el mundo. El asunto es que los seres humanos seguimos torciendo los caminos de la justicia y de la naturaleza para tomar más de lo que nos corresponde, y como resultado siempre queda alguien sin recibir lo que le toca.

Existe hoy consenso respecto a 4 fuentes fundamentales de la crisis actual:

1- El dramático aumento en el ingreso per cápita de países como China e India
2- El cambio climático
3- La producción de biocombustibles
4- La especulación en el mercado de los commodities

¿Cómo se relaciona cada una de éstas cosas a la crisis actual?

Empecemos con el aumento en ingreso de China y la India. Estos dos países juntos constituyen más de un tercio de la población mundial, con 1.32 y 1.13 billones de habitantes, respectivamente. Resulta estupendo que las personas en éstos países estén mejorando su poder adquisitivo, pero ello a la vez implica que con más dinero, los indios y los chinos pueden acceder a productos alimenticios de valor más elevado, tales como las carnes, quesos, yogurt, etc. Para producir ganado hace falta una gran inversión de maíz y otros granos como alimento, granos que a su vez podrían utilizarse para alimentar personas en lugar de animales. Por lo tanto, el aumento en la demanda de carne, leche y sus derivados contribuye a que se destinen más recursos agrícolas a la producción de ganado, en lugar de la producción de alimentos para personas.

En segundo lugar tenemos el cambio climático. A raíz del calentamiento global tenemos una alarmante escasez de agua en países tradicionalmente exportadores de trigo y otros granos. Como resultado, éstos proveedores se han visto imposibilitados de producir a mayor volúmen, llevando ésto a un constante aumento en el precio del arroz, el trigo y el maíz, por mencionar sólo algunos.

La producción de biocombustibles, predominantemente en la forma de etanol derivado de maíz, también ha sido identificada como una de las grandes causas. No hay que ser un gran conocedor del tema para darse cuenta de cómo ésto afecta la producción de alimentos: para producir 90 litros de etanol (lo suficiente para llenar el tanque de un vehículo), hacen falta 200 kilos de maíz. ¿Cuántos cientos de personas podrían alimentarse con éso? El gobierno de EEUU (que siempre ha subsidiado la producción de maíz) ahora otorga subsidios aún más altos a aquellos agricultores que destinen su cosecha a la producción de etanol. Naturalmente, los productores de maíz tienen un gran incentivo económico para destinar el fruto de su cosecha a la producción de etanol, aumentando así el precio del grano en los mercados internacionales.

Finalmente, tenemos la especulación en Wall Street (y otros mercados mundiales) con los precios de los productos alimenticios. Mientras se compra y vende en éstos mercados aprovechando las alzas y las bajas para generar ganancias, se pierde de perspectiva de que a diferencia del oro, el cobre o el algodón, los commodities alimenticios son el insumo necesario para mantener a la gente con vida, y cuando hace falta la comida ya no para especular, sino esta vez para comer, toca comprarla a precios excesivamente altos, alejados del precio spot que refleja el valor real del producto. Envueltos en el mundo virtual de la especulación, los brokers se hacen la idea de estar jugando Monopoly, cuando en realidad están jugando con la seguridad alimentaria del planeta.

Ahora bien, esta semana el Secretario General de la ONU anunció un plan resumido en dos puntos para lidiar con la situación actual:

1-Hay que conseguir fondos de emergencia para que el Programa Mundial de Alimentos pueda alimentar a los que tienen hambre. Se estima que hacen falta unos US$775 millones.

2-Hay que proveer a los países más necesitados de semillas, fertilizantes y alimentos para ganado a fin de aumentar la producción. Hacen falta unos US$1,700 millones.

Ninguna de las respuestas está mal. ¿Pero cómo lidiamos con las otras causas de ésta crisis? En el momento en que se estaba deliberando sobre cómo atacar la crisis, varios expertos y ONGs internacionales sugirieron una moratoria a la producción de biocombustibles, al igual que el establecimiento de algún mecanismo para controlar la especulación en el área de alimentos. ¿Dónde está la implementación de éstas propuestas como parte de la estrategia para lidiar con ésta triste situación? Bien, gracias....

Estamos frente al mismo problema de siempre: se trata de combatir el problema de la pobreza, del hambre y de la desigualdad con puros parches. Tenemos un sistema capitalista salvaje que genera todas éstas disfuncionalidades, y cada vez que salen a relucir los problemas pensamos en cambiar un repuesto en lugar de ir pensando en cambiar la máquina.

La ONU no pensó en incorporar las recomendaciones arriba mencionadas porque ello implica meterse con los dueños del poder. ¿Cómo pensar en poner controles a la compra y venta de commodities a nivel internacional? Eso sería darle con un palito a la mano invisible que mueve los engranajes del mercado. ¿Porqué no aprovechar la coyuntura para incorporar la Tasa Tobin de un impuesto (ínfimo, de 0.1% al 0.5%) a las transacciones financieras para construir un fondo destinado a trabajar con el tema de la pobreza a nivel mundial? Dicha medida no sólo contribuiría a establecer los controles sugeridos, sino también a generar un fondo sostenible para el futuro. Ah, no... ¿pero cómo vamos a ponerle impuestos a Wall Street para beneficiar a los pobres? Mejor darles algún donativo y estamos a la par.

Ah, ¿y qué tal con la moratoria a la producción de biocombustibles? Eso sería mucho pedirle a Mr. Bush, después que ha incorporado un crédito contributivo para todos los estadounidenses que compren un vehículo híbrido. No, ni por la mente nos está pasando que tras bastidores hay un acuerdo con el sector automovilístico para impulsar las ventas nacionalmente... Además, hombre, hay que darse cuenta de que con gente como el Presidente Ahmadinejad de Irán y el Comandante Chávez haciéndole la vida imposible a EEUU, Mr. Bush tiene que preocuparse por velar la seguridad energética del país.

Yo quiero aprovechar para aportar mi granito de arena con alguna de las otras cosas que pudieron haberse incorporado en la estrategia de la ONU. ¿A nadie se le ocurrió decirle a don Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, que aprovechara la ocasión de anunciar el plan organizacional para hacer una exhortación pública y urgente a EEUU para que firme el Protocolo de Kyoto? Digo, porque si quedarnos sin lluvia y por ende sin comida a causa del calentamiento global no es razón suficiente para hacerlo, entonces yo no sé qué puede serlo.

En fin, que yo creo que la ONU se quedó bien cortita con su respuesta, mirando sólo la punta del iceberg sin darse cuenta que el verdadero monstruo está por debajo de la superficie.



***

Para más información sobre la Tasa Tobin, ver:
http://www.attac.org/?lang=es

5 comentarios:

racquel dijo...

Bien interesante. Hay muchos puntos para pensar en. Me gustó la imagen del parches - me parece que en la mayoría del tiempo se usa parches en vez de soluciones duras. Una cosa de que no estoy segura. ¿Es verdad que el capitalismo sea una máquina rota? Obvio, el sistema actual no funciona, pero en el ideal, ¿no puede funcionar?
Quizas la razón es que eso es lo que siempre he aprendido, pero yo creía que el capitalismo nunca quería aprovecharse de alguien. Solo es que la oferta y demanda mantiene la economía, pero en una manera honesta. Debería que la jefe les trata a los emleados bien para que ellos trabajen bien etc etc. ¿Esoty equivocada?

Héctor M. Cruz dijo...

Gracias por tu comentario, Racquel. En cuanto a tu pregunta, yo creo que depende qué entendemos por "funcionar".... ¿Generar riqueza? ¿Fomentar equidad? ¿Pobreza? Cuando tenemos un sistema en que existen "oportunidades" para sólo algunos excluídos y no para la mayoría de éstos, yo creo que hay que llegar a la conclusión que la máquina está rota. Tampoco hay que pensar en socialismos del pasado (o "realmente existentes", como se les llama ahora), sino en fórmulas innovadoras que se atrevan a romper con lo que hay para crear algo nuevo....

racquel dijo...

Ok, entonces, si fuera posible cambiar inmediatemente el sistema del mundo y de cada país, ¿cómo sería? ¿Cual es la mejor manera para organizar el mundo para que haya justicia y todos puedan tener una vida saludable?

Héctor M. Cruz dijo...

¡Uf! Me la pusiste bien difícil...
Mejor nos juntamos un día de éstos a conversar al respecto ¿te parece?

racquel dijo...

me parece bien - claro la repuesta no es tan fácil =)